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Homenaje poetico a Frida Khalo, Revista Niram ART

by andra on 22 September 2009
Revista Niram Art

Revista Niram Art

Homenaje poetico a Frida Khalo

Revista Niram ART nr. 13-14 (Begoña Fernández Cabaleiro, 2008)

La joven escritora rumana Andra Rotaru presentaba su libro “En una cama bajo la sábana blanca” en el Instituto Cultural Rumano de Madrid el 11 de noviembre de 2008. Lectura poética, traducción en palabras de la obra de la pintora mexicana. No vamos a hacer una valoración literaria de la obra de la escritora pero sí puede darnos pie para analizar esas claves agridulces de la vida de un artista que permiten que su vida se traduzca en arte y que, de nuevo, campos diferentes del arte como son la pintura y la poesía se encuentren de nuevo.

En este breve análisis quiero cometer dos osadías a la hora de hablar del arte y de la vida en nuestro tiempo, el atrevimiento de hablar del dolor y de la belleza y de unir ambos conceptos: ¿Hay belleza en el dolor?
Frida Kahlo nació en México en 1907 (o en 1910, como decía ella para vincular más su vida a la revolución mexicana) y muere en 1954. Se habló de su posible vinculación al surrealismo. El mismo André Bretón, padre del movimiento señaló este posible parentesco estético, pero, en realidad, como ella misma dijo, “creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad” y apoyaba la vinculación de su obra a la realidad, a su íntima realidad que, como en todos, podía tener su baño de surrealidad:

“Como mis temas han sido siempre mis sensaciones, mis estados de ánimo y las reacciones profundas que la vida ha producido en mí, yo lo he llevado objetivamente y plasmado en las figuras que hago de mí misma, que es lo más sincero y real que he podido hacer para expresar lo que yo he sentido dentro y fuera de mí misma”.
Frida fue, efectivamente, una artista que se pinta a sí misma, pintura cargada de símbolos étnicos, indigenistas. La etnia de sus orígenes en diálogo con el mundo occidental.

Su vida -y su obra- estuvo presidida por tres ejes de dolor: enfermedad, el amor tormentoso por Diego Rivera y sus no realizados deseos de maternidad. Paralelamente el equivalente en sentimientos humanos sería, dolor, soledad y “no vida” que deriva en su prematura muerte precedida de intentos de suicidio.

Ante su persona cabe plantearse una reflexión infrecuente en arte, ¿Cuál es el valor del dolor en la vida humana? ¿Qué aporta el dolor a la vida y obra de un artista? ¿Habría sido Frida la misma artista sin el dolor que acompañó constantemente su vida? Analicemos en su obra sus tres ejes de dolor.

Los deseos frustrados de maternidad.

…reconozco la imposibilidad de llevar en mis entrañas
La sexualidad y la emoción

Soy una célula estéril,
Parte de un mecanismo
Que funciona con los tendones vacíos

En su obra, a través de sus propios hechos biográficos, Frida libera sus deseos imposibles de ser madre en el dolor de su propio nacimiento, el dolor que ella nunca viviría para dar vida a otro. Su árbol genealógico nunca tendría continuidad a través de su propio ser. El seno de su madre llevaba el feto de la vida que daría, y, bajo esta imagen el óvulo fecundado por el espermatozoide, puntos de origen de todo un tronco familiar. La figura de Frida es el cuerpo de una niña, anclada en su casa azul, en la tierra mexicana, siempre púber, siempre niña, siempre cuerpo inmaduro para dar vida a otros.
Once meses después de su nacimiento vino al mundo Cristina. Frida no tuvo tiempo de disfrutar de ser la menor. La confiaron a una nana india que olía a tortillas y a jabón, que no hablaba mucho pero solía cantar canciones. También en esta obra autobiográfica Frida refleja su perenne sentimiento de infantilidad al no ser ella misma tampoco fuente de vida, de leche que alimenta a otros con la riqueza con que ella fue alimentada. Su cuerpo infantil unido a su rostro adulto recoge a esa imagen de ella misma, mujer adulta con cuerpo siempre inmaduro para la maternidad, cuerpo que fue amamantado y puede serlo siempre porque nunca será capaz de criar a otro ser.

La enfermedad

La enfermedad reflejada en el poema

“Desintegraciones”

En una silla de ruedas suspendo mis pensamientos,
los hago girar con llaves de hierro
que clavo en mi cuerpo para poder funcionar

Es un carnaval de máscaras con doctores y cuchillos,
recortes en lencería oxidada
que erosionan el hueso(…)

La vida atónita entre sábanas
es mímica
diaria…

Es el dolor de presencia constante en la vida de Frida. El feto que nunca se alojó en su seno, en el aire. La pelvis vacía, seca. Al lado, el árbol de la esperanza que, junto a las cicatrices y la cama del dolor, siempre estuvo presente en el temperamento vital y luchador de la mujer y la artista.

Diego Rivera, el tercer dolor

“Sufrí dos graves accidentes en mi vida… uno en el que un tranvía me arrolló. El segundo fue Diego…”

Tengo alas de mariposa
Y un color adecuado

Tú me miras como yo deseo

PD: me ofrezco con todo el amor

La equivocada relación tormentosa con un artista temperamental que llegó a serle infiel incluso con la hermana de Frida y la misma infidelidad de Frida con parejas de ambos sexos. Diego fue quizás la puerta de contacto con figuras como Bretón que abrieron las posibilidades del éxito artístico en unos tiempos en que éste no era fácil para una mujer. Pero el precio afectivo fue doloroso y nunca llenó sus no realizados deseos de maternidad. Su Autorretrato con mono (1938) en versión completa presenta ya a esa Frida sentimentalmente herida. El mono, regalo de Diego, es símbolo demoníaco. El collar indígena alrededor de su cuello aparece como una soga. O collar de espinas en otro caso así como el colibrí sobre su pecho- símbolo de vida e ilusión en la cultura mexicana- muerto ahora y adoptando la misma forma de las cejas unidas de Frida.

Las dos Fridas es imagen simbólica de la Frida mexicana y la Frida occidentalizada, la una frente a la otra, compartiendo sus corazones, pero que rompen su vena mutua sobre la Frida vestida a la europea. Muestra la importancia que tenían para ella sus raíces mexicanas. Introducida con intensidad en este mundo indígena de su propia cultura por Diego Rivera en los mejores momentos de su relación, el corazón se rompe, la vida se extingue por la vena cortada sobre su traje occidental. El viaje de Diego a Estados Unidos, la separación de la pareja en esos momentos, el contacto de Frida con el arte y la vida de la cultura occidental rompen también de algún modo la relación de ambos.
Columna rota es metáfora, no solo de la mujer con los huesos quebrados por un duro accidente, sino también el cuerpo plagado de clavos y la vida rota por su separación y divorcio de Diego Rivera. La estructura humana de la persona se quiebra al romperse además el amor que estructura su propia vida.

Conclusión: Muerte o suicidio

“Espero alegre la salida y espero no volver jamás.”

DESINTEGRACIONES
Tengo una relación íntima con el último soplo de la vida.
El último hombre me deshace
como a un reloj.
Dejo mi vida en un carrusel
que se cierra desde dentro .

Por este camino de arte y dolor ante el que una mujer de carácter enérgico y apasionado lucha hasta romperse, podemos pensar, ¿Qué hay de artístico? ¿Qué de belleza?
Frida-Andra Rotaru: de nuevo el diálogo entre las artes. ¿Qué busca el artista al crear? ¿Qué buscamos cuando nos sumergimos en las obras de arte que contemplamos? ¿Es la búsqueda de la belleza? ¿Qué belleza deseamos los hombres en la vida? Y, ¿Qué belleza no encontramos en la vida para acabar buscando en ámbitos concretos que, como el arte, parecen especialmente destinados a crearla?

Al contemplar la obra de arte, al dialogar con la imagen de lo contemplado -porque sólo así se puede recibir el arte- esos momentos de catarsis liberadora de las luchas y contradicciones internas del artista se convierten en eco de las nuestras propias.

En el arte, el público desea encontrar expresado aquello que otro tiene capacidad de decir plásticamente, poéticamente que él no posee. No. No se busca la belleza de cánones ideales porque el interior del hombre no es una medida de canon ideal. Es la belleza de lo más sublime y lo más oscuro, lo más elevado y lo más vil que cabe en el interior del sentir y vivir. Es el hombre en definitiva. Frida habló pintando. Andra Rotaru pinta a Frida con poesía. (Begoña Fernández Cabaleiro, 2008)

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